domingo, 8 de marzo de 2009

La ética anda en tacones




Antes de dar paso a lo que publicaré por la fecha, quiero agradecer a "allan loso", Yaz Morlet y Beto de la Rosa por sus comentarios, saberse leído es el sueño más grande para todo escritor (o intento de, como su servidora).


Me animé a publicar en mi blog parte de lo que, espero un día, sea mi Terminología de lo cotidiano so advertencia que no me lo vayan a piratear (desconfianza gracias a Azael). Bueno, aquí entran puros cuates, espero y supongo, así que yo sé de su sensatez. Y ciertamente, el plagio es la mejor de las demostraciones de lectura, yo tengo los manuscritos, jejejeje...


Lo siguiente se lo dedico a las todólogas que nos educan, quienes nos (o por lo menos me) dejan unos zapatos demasiado grandes para llenar. A mis madres (biológica y postiza), a mis abuelas, a Normiux (nunca me cansaré de agradecer la formación del humor negro en mi vida) y a mi tóttem, claro, quien me ha formado profesionalmente y en quien, en gran medida, está basado lo siguiente... Bueno basta de agradecimientos y demos paso a lo siguiente...








(redoble)...
(para hacerla de emoción)








....












Poco a poco se subieron a empujones al tren masculino. Reclamaron con entereza un espacio negado. Se apropiaron de tareas aprendidas como ajenas sin renunciar a su identidad verdadera.

Pagaron boleto sencillo, pero llegaron para quedarse. Asumieron la complejidad de andar con dos roles. Heroínas cotidianas con historias de vida comunes.

Estudiaron, se cultivaron, se prepararon e inundaron las aulas y oficinas de los recintos varoniles para interrumpir la tensa calma de los pasillos con un clackeo rítmico que anuncia su movimiento.

Probaron el adictivo elixir del éxito profesional, les gustó y no renuncian a él. No obstante, atienden con rigor sus históricas tareas otorgadas tradicionalmente. Cumplen doble jornada laboral. Son luchadoras sociales, mujeres comprometidas, activistas, emprendedoras y, al mismo tiempo, madres, esposas, hijas, amas de casa; son femeninas y preocupadas de sí.

Entre ellas son solidarias y complementan sus tareas.

Liberadas, transitan entre la sumisión y dependencia de sus congéneres de ayer y las ingobernables generaciones venideras, pero aguerridas como son, incapaces de traicionarse andan el mundo ostentando su feminidad exigiendo la equidad.

A empujones, se subieron al tren de la vida en el vagón masculino, cargadas con años de tradiciones, pero con sólidos ideales. Dispuestas a competir en igualdad de condiciones por un lugar merecido, armadas del objeto simbólico por excelencia: los zapatos.

No es difícil encontrarlas en cualquier ámbito, dispuestas a luchar por lo que creen y actuar en congruencia subidas en el calzado de la sofisticación estética: los tacones.


1 comentarios:

pke! dijo...

oh si! espero que el día de la presentación oficial este presente xq he leído algunos de los escritos y ansío que el futuro no muy lejano nos permita presumir que oficialmente eres una escritora.

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